lunes, 31 de diciembre de 2012

GALERÍAS





 





¿Qué es el Arte? ¿Para qué sirve? Difícil pregunta. El arte ha acompañado al Hombre desde sus comienzos, en todas las épocas y culturas. Por algo será. Sin embargo, no proporciona nada tangible: no se come, no se bebe... Al contrario: consume tiempo, esfuerzos, recursos... ¿Qué nos aporta entonces? ¿Belleza? ¿Visiones nuevas del mundo de siempre? ¿Nuevas ideas, nuevas maneras de pensar, sentir, hacer y vivir? Innovación. ¿No es acaso el Arte innovación en estado puro? Y la innovación, la creatividad, es la piedra angular de la singular capacidad de adaptación al medio de nuestra especie. Pero no nos conformamos con eso, y adaptamos el medio a nosotros.


El hombre de hoy huye hacia delante, y lo hace cada vez a más velocidad. Huye de sí mismo, de su naturaleza limitada y mortal. Y al hacerlo, se deshumaniza. Se autoproclama “el Centro del Universo” y se confiere el derecho a humanizarlo todo, a hacerlo todo suyo. Surge así lo monstruoso. Incapaces de respetar y de respetarnos, orgullosos de nuestra ignorancia, ajenos a nuestra pequeñez, hacemos de nuestros delirios Verdades Universales. Corrompemos el concepto de Dios, y Le transformamos en un bien, en una mercancía, en una palanca de poder... Nos embarcamos en Sacras Cruzadas que no hacen más que ampliar las fronteras del Infierno. Patéticos caballeros del absurdo es lo que somos. La Naturaleza (a la que nunca hemos dejado de pertenecer) se rebela. Su respuesta inmunitaria comienza, y nosotros somos la enfermedad. 
 
Pero no nos demos por vencidos. Revisemos lo que no funciona, reinventemos nuestro mundo... A fin de cuentas, tenemos el Arte de nuestro lado. Y el Arte es como un grito en la noche, como una bengala en la oscuridad. Nos devuelve ecos, ilumina fugazmente las realidades invisibles e ignoradas que nos rodean... Luego, pobres de nosotros, seguimos caminando a ciegas. Pero quizas, sólo quizás, o a veces, sólo a veces, no tanto como antes.